ANNA ATKINS (1799-1871)

Nací en Tonbridge (Inglaterra), en el seno de una familia burguesa. Me quedé huérfana de madre con solo un año. Fue mi padre, John George Children, quien se encargó de mi educación y me introdujo en el ámbito científico, algo inusual para las niñas de mi época. Él era un científico y zoólogo, con quien viajé por Europa aprendiendo y desarrollando mi vocación por la ciencia. En 1816, debido a problemas económicos, nos fuimos a vivir a Londres, donde mi padre llegó a ser el director del departamento de Historia Natural del British Museum. Trabajé con él durante años, aprendiendo del mundo de las plantas.

En 1822 desarrollé ilustraciones para la traducción del libro Historia Natural de los Animales Invertebrados, del famoso naturalista Jean-Baptiste Lamarck. Con veintiséis años me casé con John Pelly Atkins, pero a diferencia de las mujeres de mi sociedad, no me encasillé en mis tareas domésticas.

Me dediqué a estudiar botánica, construyendo herbarios, analizando y dibujando los ejemplares que investigaba. En 1939 participé en la Sociedad Botánica de Londres, ya que era la única institución científica a las que las mujeres podían acceder.

 

«La dificultad de hacer dibujos precisos de objetos tan pequeños como algas y confervas me ha inducido a aprovechar el bello proceso del Cianotipo de Sir John Herschel para obtener impresiones de tales plantas.»

En 1842 el astrónomo John Herschel, inventó un procedimiento fotográfico llamado cianotipia. Como era amigo de la familia, nos envió muestras de este trabajo. No dudé en aplicar esta novedosa técnica y recopilé cientos de fotografías de algas británicas utilizando el proceso del “Cianotipo”. Con ello publiqúe mi obra British Algae: Cyanotype Impressions (Algas británicas: impresiones en cianotipia). Fue el primer libro de imágenes fotográficas publicado hasta el momento, pero el reconocimiento de este hito fue asignado al botánico Henry Fox Talbot, quien inventó la técnica del calotipo y publicó su obra The pencil of nature (1844), considerado en mis tiempos como el novedoso libro que incorporó en sus páginas fotografías para ilustrarlo. La historia de la fotografía se olvidó de mi nombre, ya que las mujeres estábamos vetadas en las sociedades científicas. No fue hasta un siglo después que un historiador descubriera mi trabajo y me reconocieran como la primera fotógrafa de la historia.

 

Colección el duende Pepín

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Letras Coeducativas

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