AURORE DUPIN (1804-1876)
Más coocida como George Sand, fui una rebelde escritora del siglo XIX. Nací en París (Francia), en una época caracterizada por la lucha de las mujeres para acceder al voto y a la educación. Aún faltaba más de un siglo, para que en 1920 se reconociera el derecho al sufragio… ¡no viví tanto para poder beneficiarme de ello!
En mis primeros años me educó mi abuela y después, continué mis estudios en un con- vento. Me casé a los dieciocho años con el barón Casimir Dudevant, con quien tuve dos hijos. Mi matrimonio fue un fracaso y quise divorciarme, aunque tardé unos años… ¡lo con- seguí! Tuve multitud de relaciones amorosas. Entre mis obras, que defienden el amor libre frente al matrimonio convencional, destaca Indiana (1832), la primera novela que firmé con el seudónimo masculino George Sand; fue mi sello de identidad en toda mi producción. Es- cribí muchas otras novelas exitosas, como Lélia (1833), El compañero de Francia (1840), Consuelo (1842-43) o Los maestros soñadores (1853).
Viví la Revolución francesa de 1848, defendiendo con mis escritos las ideas republicanas por los derechos del pueblo.

«Mi profesión es ser libre.»
Llegué a participar en el Comité Central defendiendo la República y loa justicia para la mujer. En Norteamérica tuvo lugar la Declaración de Seneca Falls, el primer programa político feminista que promulgaba la igualdad para las mujeres en educación, voto, derechos civiles y religiosos. Mis obras recogen experiencias de mujeres que lucharon durante años, con manifestaciones, gritando por la justicia y la igualdad; por ello eran humilladas y pisoteadas. A pesar de mi rebeldía, fui reconocida y respetada por muchos escritores. Pero también muy criticada por otros, por el hecho de ser mujer y relacionarme en círculos de artistas e intelectuales, en los que solo asistían hombres. Al igual que hacían ellos, a mi me gustaba vestir prendas masculinas y fumar puros, algo escandaloso en mi sociedad. Eran conductas contra los códigos sociales, especialmente de las clases altas, por lo que llegué a perder parte de los privilegios que había obtenido al convertirme en baronesa.
recursos
Letras Coeducativas







