MARGARET ANNE BULKLEY

(1789 – 1865)

Me llamo Margaret Anne Bulkley. Nací en 1789, en Cork, Irlanda, en una época en la que el mundo dictaba que mi único camino era ser madre o institutriz. Sin embargo, mi mente era inquieta y ambiciosa, y mi deseo de sanar era más fuerte que cualquier ley social.

En mis tiempos, las mujeres teníamos prohibido el acceso a las facultades de medicina en Gran Bretaña. Ante la pobreza y la falta de opciones, tomé una decisión radical en 1809: asumí la identidad de mi difunto tío y me convertí en James Barry. Con ropa de hombre y suelas elevadas para ganar estatura, partí hacia Edimburgo para estudiar lo que amaba.

Logré licenciarme como médico en 1812, siendo la primera mujer en obtener tal grado en el Reino Unido, aunque nadie lo sospechaba. Serví en el ejército británico durante casi medio siglo, desde Sudáfrica hasta Canadá. Mi mayor orgullo clínico ocurrió en 1826, en Ciudad del Cabo, donde realicé la primera cesárea documentada del imperio en la que sobrevivieron tanto la madre como el hijo. Mi obsesión por la higiene y el trato humano a prisioneros y esclavizados salvó miles de vidas, a menudo enfrentándome violentamente a la burocracia militar.

«Mi destino era el escalpelo,
no los bordados».

Mantuve mi secreto durante cincuenta y seis años, alcanzando el rango de inspector general de hospitales, un honor equivalente al de general. Solo tras mi fallecimiento por disentería en 1865, la mujer que preparaba mi cuerpo reveló la verdad: el gran cirujano militar era una mujer. El ejército, avergonzado por el «engaño», impuso un embargo sobre mis expedientes durante un siglo, intentando borrar mi memoria de los libros de historia.

Colección el duende Pepín

recursos

Letras Coeducativas

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