MARGARET KEANE

(1927-2022)

Nací en Nashville, capital de Tennessee (Estados Unidos). Desde pequeña recibí clases de dibujo. Estudié diseño en Nueva York y me gustaba pintar ángeles con grandes ojos.
Tras tener una hija en un matrimonio fracasado, conocí al artista Walter Kane, quien se convirtió en mi segundo marido. Era un aficionado a la pintura y trabajaba como agente inmobiliario. Tras cerrar su negocio, se dedicó a vender los cuadros que yo pintaba, firmados bajo su apellido, y se interpretaba que él era el autor. Así aprovechó para adjudicarse la autoría. Yo me enteré con el tiempo de este engaño pero, aunque al principio él logró convencerme de que no desvelara la verdad, con el tiempo llegó a amenazarme de muerte si revelaba el secreto.
Mis obras eran retratos de personas y animales caracterizados por grandes ojos, que empezaron a venderse de forma masiva por millones de dólares en todo el mundo. Tal fue el éxito que, a lo largo de 1960, Keane cobró gran popularidad en los círculos artísticos, y llegó a relacionarse con importantes estrellas de Holiwood.

«Tan solo quería que el mundo supiera que esos eran mis cuadros.»

Mientras su fama crecía, yo pintaba sin descanso en el estudio, ya que las ventas se disparaban cada vez más. Aguanté diez años hasta que decidí divorciarme.

En 1970, intenté demostar mi autoría, pero Walter me tachó de mentirosa. Con el tiempo, Keane publicó en una entrevista que quise adueñarme de sus obras, y le demandé por difamación.

El juez nos pidió realizar un retrato en una sala para comprobar quién mentía. Yo pinté a un niño de enormes ojos tristes en menos de un ahora, pero él se negó a hacerlo alegando que tenía el hombro lastimado. Finalmente, gané el juicio con una cuantiosa indemnización que Walter nunca llegó a pagar…

 

Colección el duende Pepín

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Letras Coeducativas

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