AMELIA MARY EARHART

(1897 – 1937)

Nací en Atchison, Kansas, en el seno de una familia donde mi abuelo era un destacado juez. Desde niña fui inquieta y audaz: me gustaba trepar árboles, deslizarme en trineo y coleccionar recortes de periódicos sobre mujeres que sobresalían en actividades tradicionalmente masculinas.

En mis tiempos, la aviación era un mundo de hombres, pero mi vida cambió tras servir como ayudante de enfermería en la Primera Guerra Mundial, donde quedé fascinada por las historias de los pilotos heridos. En 1920, realicé mi primer vuelo sobre Los Ángeles y supe de inmediato que tenía que que mi destino era volar. Con esfuerzo, logré comprar mi primer aeroplano, al que llamé «el Canario», y obtuve mi licencia de piloto en 1923, siendo la decimosexta mujer en el mundo en recibirla.

Mi fama despegó en 1928 cuando me convertí en la primera mujer en cruzar el Atlántico como pasajera, lo que me valió el apodo de «Lady Lindy» por mi parecido con Charles Lindbergh. Sin embargo, yo quería demostrar que las mujeres no éramos solo «equipaje», así que en 1932 cumplí mi sueño de ser la primera mujer en cruzar el Atlántico en un vuelo solitario sin escalas. Por esta hazaña, recibí la Cruz de Vuelo Distinguido. Pero no solo me importaba volar; luché incansablemente por la igualdad de derechos. Fui fundadora y primera presidenta de The Ninety-Nines, una organización de mujeres pilotos, y trabajé en la Universidad de Purdue como consejera de carreras para mujeres estudiantes, impulsando su presencia en la ingeniería. También fui miembro activo del National Woman’s Party y defensora de la Enmienda de Igualdad de Derechos.

«Las mujeres deben intentar hacer las cosas tal como los hombres las han intentado. Cuando fallen, su fracaso no debe ser sino un reto para las demás.»

En 1937, inicié mi mayor reto: dar la vuelta al mundo siguiendo la línea del ecuador en mi Lockheed Electra 10E. Lamentablemente, mi navegante Fred Noonan y yo desaparecimos sobre el océano Pacífico cerca de la isla Howland el 2 de julio de 1937. Fui declarada muerta en 1939, pero mi legado sigue volando alto para todas aquellas mujeres que se atreven a desafiar los límites de la tierra y el cielo.

Colección el duende Pepín

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Letras Coeducativas

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